Consentimientos y cuidados posteriores para salones de uñas y estética
Pruebas de sensibilidad, alergias, un historial de salud y un permiso de fotos. El registro que quieres tener antes de una primera cita, rellenado y firmado en el móvil del cliente.
Un salón de uñas y estética funciona con piel y con confianza. Un gel que podría levantarse, un tinte que podría escocer, una cera en una zona que resulta ser sensible. Casi siempre sale perfecto. El formulario es para las veces en que no, y para el cliente que de verdad se olvidó de mencionar la medicación que le afina la piel.
También está ahí por ti. Si alguna vez un cliente dice que no se le preguntó, un formulario firmado con una hora encima es una manera tranquila de terminar la conversación.
Qué va en un consentimiento de estética
Limítalo a lo que cambia lo que haces en la cabina. Un formulario largo se lee en diagonal, así que pide lo que importa y deja fuera el resto.
- Quiénes son y cómo localizarlos, rellenado desde su reserva.
- Una lista corta de salud y piel: alergias, problemas de piel, medicación y embarazo cuando venga al caso para el tratamiento.
- Una pregunta sobre la prueba de sensibilidad para los tintes y los trabajos de pestañas, para que quede constancia de qué se ofreció y qué se eligió.
- Un par de cláusulas de consentimiento que marcan, como entender que puede haber un enrojecimiento leve o que el resultado no está garantizado.
- Un permiso de fotos, si te gusta publicar tu trabajo, para preguntarlo una vez y conservar la respuesta.
- Una firma al final, dibujada con el dedo.

Una prueba de sensibilidad que puedes demostrar que ofreciste
Para los tintes y los tratamientos de pestañas lo habitual es recomendar una prueba de sensibilidad uno o dos días antes de una primera cita. Decidas lo que decidas hacer, el formulario de consentimiento es donde queda registrado. Una casilla y una cláusula de consentimiento recogen que la prueba se ofreció y qué eligió el cliente. Si alguna vez hay una reacción, no dependes de la memoria.
Adjúntalo solo a los servicios que lo necesiten
No todos los servicios necesitan formulario. Una manicura de gel repetida para una clienta habitual seguramente no. Un primer lifting de pestañas, un tinte, una depilación o un facial seguramente sí. Marcas los servicios que lo exigen, así que a un cliente que reserve uno de ellos se le pide que lo complete antes de la visita, mientras que a una clienta habitual que reserva un tratamiento de siempre no se la molesta.
Dónde viven los formularios firmados
Cada formulario firmado está en la ficha del cliente con la fecha en la que se firmó. Antes de su siguiente cita abres su ficha y ves lo que te contó la última vez, incluida su firma dibujada y la hora exacta a la que entró. Es el historial de cliente que siempre quisiste llevar, sin la carpeta de papeles.

Una nota honesta. Esto va de llevar un buen registro, no es asesoramiento jurídico. Lo que estás obligado a conservar, y durante cuánto tiempo, depende de dónde estés y de tu aseguradora, así que merece la pena comprobarlo. El trabajo de Bookatu es darte un sitio ordenado donde guardarlo y una manera fácil de que tus clientes firmen.